Preservan tradiciones indígenas y europeas
Con una procesión en las calles, juegos mecánicos, conciertos, verbena popular, estudiantinas y concurso del palo encebado, además de ritos tepanecas y españoles de hace 800 años, pobladores de Santiago Ahuizotla celebraron a su santo patrono Santiago Apóstol.
El Jefe Delegacional Enrique Vargas Anaya detalló que su gobierno brindó logística para los eventos, servicios de poda, presencia de elementos de Protección Civil y de Seguridad Pública para garantizar saldo blanco durante las festividades que congregaron hasta cinco mil personas.
El nombre de Santiago Ahuizotla “Entre los Ahuizotes”, hace referencia a la existencia de ahuizotes o nutrias, animales que vivían en los ríos Hondo y de Los Remedios. A partir de La Conquista heredó el nombre y culto a Santiago El Mayor, uno de los apóstoles de Jesús y patrón de España.
El evento del palo encebado que es una de las mayores tradiciones en la localidad, consiste en colocar dentro del atrio de la parroquia un tronco de madera de seis metros de altura con cebo, en cuya punta se cuelga comida y juguetes, por lo que muchos jóvenes se reúnen para trabajar en equipo y alcanzar el premio.
“En este pueblo tenemos raíces tepanecas y algunas actividades como la del palo encebado, que actualmente se realiza durante las fiestas patronales y era practicado por ellos”, señaló Miguel Ángel Torres Mondragón, integrante del comité organizador.
La deidad principal de los tepanecas fue Otontecuhtli-Xócotl, dios viejo del fuego de los otomíes y patrón de los fundidores (los tepanecas de Azcapotzalco fueron famosos por sus trabajos en plata y oro). Desde el siglo XII el ritual que se hacía a esta deidad consistía en trepar a un palo en cuya cúspide se encontraba la imagen del dios.
Otra explicación narra que este juego tiene su origen en las fiestas populares de Nápoles, Italia, durante los siglos XVI y XVII, ya que en estas festividades colocaban en medio de la plaza pública una pequeña montaña artificial que simbolizaba al volcán Vesubio. De su cráter salían en erupción salchichones, queso y pastas, por ello la gente acudía a comer, después la montaña se cambió por un poste al cual se le untó jabón y se le llamó palo encebado.
Los pobladores realizaron callejoneadas con varias estudiantinas, conciertos de rock y banda, función de box y lucha libre, quema de castillo, recorrido de la imagen del Apóstol Santiago y el palo encebado para clausurar los festejos.